miércoles, 10 de octubre de 2018

Santíguate Trecento

Hola Toño,
¿Cómo estás? Espero que no te hayas aburrido mucho estos días ... acabo de llegar de Italia y tengo mucho que contarte. Lo primero es que allí las cañas son mucho más caras, a 3,50 € la pequeña y 5 € la media, así que una "regata" de las nuestras, de medias Mahou, allí podría ser la ruina.Total que vengo seco. Y lo segundo es que no paré de ver iglesias y museos donde no había más que vírgenes, mártires, crucifijos y arte religioso. Pero bueno, ya te dije que el año pasado se me dio muy bien la asignatura de Arte Bajo Medieval, que era casi todo de arte religioso, y lo que vimos en Italia, fue prácticamente eso.

Fíjate que soy un ateo empedernido que no cree en nada, bueno en los extraterrestres sí creo, y que soy de los que dicen que después de la muerte no hay nada. Y si hubiera algo me daría igual, además voy a dejar por escrito que me quemen y que las cenizas las tiren donde yo diga. Ese rollo de la resurrección de los muertos solo lo cree la beatería en la que se ceba esta religión, porque vamos a ver ¿cómo resucitas? en las condiciones en las que mueres? degradado, viejo y arrugado?... o "un máquina" como eras con 35/40 años?. 

Además estoy medio excomulgado, porque ya sabes que desde el "Año Internacional de la Familia" de 1994, estoy en una especie de limbo extraño con Dios, pues Joseph Ratzinger, que de aquella era cardenal, nos quiso excomulgar, pero sus colegas más progresistas le convencieron en prohibirnos "solo" la Eucaristía. O sea, que si quisiera, lo que veo harto improbable, no podría comulgar. Sería pecado mortal, mi perdición... fíjate qué cosas. 

Y mira que me caía bien el Ratzinger, sobre todo cuando llamó a Dios, a grito pelado, en la boca del metro de Valencia cuando aquella tragedia ( ¡¡¡ Señor ... ¿donde estabas aquel día? ¡¡¡) Fue muy fuerte ... y cuando dijo que lo de la vaca y el burro del Portal de Belén era un cuento ... aquello fue genial. Luego dimitió como Papa y se dedicó a leer a Copérnico en la Biblioteca del Astronómico de Castel Gandolfo ¿te acuerdas?. 

En el fondo era un tío coherente con sus ideas, un intelectual, un cuadriculado, el típico teólogo alemán de línea dura, que fue cura porque le obligaron en casa, pero que eso de lavar pies a los pobres en Jueves Santo... como que no. Hasta ahí podíamos llegar ...

Y el caso es que con el Papa Bergoglio, que es como un cura de pueblo, la cosa no mejoró del todo. En su Exhortación Apostólica "Amoris Laeticia", dice el cachondo que los divorciados vueltos a casar por lo civil, seguimos siendo "ovejas del rebaño", aunque eso sí, de segunda y con limitaciones. O sea que con una mano te la acaricia, y con la otra te los aprieta ... ya sabes a qué me refiero. Porteño tenía que ser y encima del Atlético San Lorenzo de Almagro, del mismo equipo que yo, así nos va en la Liga argentina ... 

Total, que vi más iglesias en doce días, que un cura en plena pastoral y encima iré al infierno. Pero el viaje me gustó mucho porque vi en directo lo que había estudiado el año anterior. Hay unos cristos de colores pintados en madera que te dejan sin habla. Como decía un catedrático de Medieval amigo mío: "estos Cristos están para rezarles..."


Fresco "Alegoría sobre los efectos del Buen Gobierno". Ambroggio Lorenzetti. 1340

Ambroggio Lorenzetti (Siena 1290-1348) fue un famoso pintor del Trecento italiano, influenciado por Giotto. Su obra maestra es "La Alegoría de los Efectos del Buen Gobierno", pintada entre 1338 y 1340. Es un gran fresco en el Palazzo Pubblico de Siena. En el se muestran las virtudes que deben de brillar en la vida pública diaria: la paz, la justicia, la sabiduría, fortaleza, prudencia, templanza ... Podemos ver la próspera Siena medieval caracterizada por la división y especialización del trabajo, el comercio y el ocio, la armonía y la diversidad como ideales. Si nos fijamos vemos detalles que hacen de esta obra exquisita sobre la vida urbana feliz: el taller del zapatero en el medio, al que llega un campesino con su burro, la escuela donde el profesor sobre su tarima imparte clases, albañiles al fondo retejando una cubierta, el nido de pájaros bajo el balcón de madera de la izquierda, los distintos tipos de edificios en perspectiva, los ventanales de estilo gótico, macetas en las ventanas, parte de la Catedral blanca y negra de Siena, muchachas danzando en corro cogidas de la mano, etc, completan la imagen idílica de una ciudad ideal, una sociedad vital, feliz, que vive en armonía, paz, alegría y abundancia.

Me encantó ver las ciudades bien cuidadas y limpias, la gente tan amable y servicial, que enseguida se enrollaban contigo para preguntarte si te podían ayudar, con tanto ambiente, todo lleno de terrazas, todo el mundo trabajando o paseando, pero sin agobios ni alucines como aquí, los coches circulando a 30 km/h, dejándote cruzar siempre, sin pitar el claxon ... No se ve ningún bajo comercial vacío, los inmigrantes subsaharianos, que hay muchísimos, se les ve integrados, trabajando o estudiando, desplazándose en sus bicicletas, autobuses o trenes como el resto de la gente, hablando por sus móviles, con carpetas debajo del brazo ... No se ve ni mendicidad, ni venta callejera de Top Manta. Aquí en Oviedo, cuando estamos en el bar, entra un chaval cada minuto, uno vendiendo cd´s, cuando sale entra otro con bolsos, luego otro con cinturones, y pulseras, otro y otro ... un sin parar. Es la leche. Lo de las ciudades del norte de Italia, me recuerda el cuadro ese del Trecento, el de la ciudad feliz de Lorenzetti, y no es precisamente porque tengan un buen gobierno.

Aunque te parezca mentira no vi nada de arquitectura moderna ... bueno miento, porque vi el Museo Cívico de los Eremitani, en Padova, que es muy bueno, y el Museo Castelvecchio de Carlo Scarpa, en Verona, que tenía ganas de ver, pero me gustó más lo que no conocía del edificio, que lo que ya conocía. Ya me cansan un poco, tantas filigranas en acero en barandillas y molduras de hormigón en cornisas y suelos, de tanto verlo en los libros. Pero igual le hago algún reportaje de esos tan coñazos, que por cierto nunca lees, en el blog de " ... entre la 42 y la Quinta". No se, ya veré ...

Pero lo que más me impresionó es el arte religioso, las iglesias, capillas, sobre todo la de los Scrovegni en Padova, y los grandes crucifijos de los pintores del Trecento. En las iglesias y museos hay cada uno que te deja con la boca abierta, y no de fervor católico precisamente, ya sabes que soy sordo a la llamada divina. Fíjate que vi Crucifijos, y no note nada, ni sentí ninguna visión extática, ni voces desde las alturas, ni luces extrañas, nada Toño ... ni una pizca, soy una causa perdida para la Santa Madre y, por supuesto, carne de hoguera en manos del "brazo secular".

Ya me gustaron mucho los grandes crucifijos en la asignatura de Arte Bajo Medieval, y creo que te comenté que eran la leche, enormes, brillantes ... Tenía esquemas hechos de su evolución porque podían caer en el examen.  

Pero verás que te cuente, el primero de todos, según mis esquemas, es el Crucifijo del pintor Margaritone d'Arezzo, realizada entre 1240 y 1250 en temple sobre tabla. Se llama la Cruz de Chigi-Saracini y presenta un Cristo Triunfante en posición frontal, con la cabeza levantada, cara redondeada, pómulos rosados y ojos abiertos mirando al frente. La melena negra le cae de forma simétrica con tres hebras sobre cada hombro. La musculatura del torax está muy acusada, pectorales y abdomen, que está dividido en tres partes. El calzón, llamado también perizonium, o "paño de pureza" luce un precioso color azul celeste y numerosos pliegues con sombras que acentúan el volumen. Está erguido, pero mínimamente curvado, con las piernas rectas, paralelas y con clavos en cada pie, por los que sangra copiosamente. Ha perdido parte de la policromía y la representación del Redentor en la parte superior, pero conserva una magnifica belleza. No es muy grande, mide 0,72x 0,98 mt y está expuesto en las salas del Monte dei Paschi Art de Siena.


Cruz Chigi-Saracini. Margaritone d'Arezzo

Luego vienen los del pintor Giunta Pisano, ¿a que no le conocías?. Nació y murió en Pisa, de ahí le viene el apellido gentilicio. Ya verás cómo notas las diferencias y la evolución. Giunta Pisano dará entrada a los crucifijos de gran formato, que son impresionantes.


Crucifijo de San Benedetto. Giunta Pisano. Pisa.

La  Cruz de San Benedetto, fue realizada entre 1250 y 1260. No es muy grande, mide 1,13 x 0,83 mt y se conserva en el Museo Nacional de San Mateo, en Pisa. Muestra un cuerpo muy arqueado, manos abiertas y piernas cruzadas, en una postura incómoda, y los pies clavados en un único clavo. En los extremos de los brazos están la Virgen y San Juan, y la figura del Redentor sobre la cabeza. A los lados tiene unas composiciones geométricas de círculos. Tiene un precioso colorido, y un diseño general perfecto en proporciones geométricas e iconografía.


Crucifijo de Giunta Pisano. Basílica de Santo Domingo, Bolonia.

La gran obra maestra de Giunta Pisano es el Crucifijo de la Basílica de Santo Domingo, en Bolonia de 1250. Está pintado en temple y oro sobre una tabla contorneada en rectángulos, y enlucida de yeso, para dar cabida a la Virgen y Juan Evangelista en los extremos de los brazos. Es gigantesco, mide 3,36 x 2,85 mt y tiene una inscripción abajo, en latín, que dice "pintado por Giunta Pisano". Es una de las mejores obras de la pintura del s.XIII, y con un marcado estilo bizantino, pero en vez de representar un Cristo sereno, vencedor sobre la muerte y glorioso, se presenta sufriendo en agonía, con su cuerpo curvado hacía la derecha sobresaliendo del marco invadiendo el patrón geométrico del fondo. Está crucificado con cuatro clavos, y la cabeza caída sobre el hombro, lo que supone una novedad. Va cubierto con un "paño de pureza" de bordes dorados. Sobre su cabeza nimbada, está el cartel de INRI, y un medallón superior con el Pantocrátor. Este Cristo inicia un estilo que fue seguido por otros artistas, ya en el Trecento. Giunta Pisano ejecutó varios crucifijos más, pero con mínimas variantes, que no obstante influyeron posteriormente en los demás.

Luego viene un Crucifijo un poco arcaico, para mi gusto ... más bizantino. Es el de Coppo di Marcovaldo, un pintor de Florencia. Está en el Museo Cívico de San Gimignano y lo realizó en 1264. Es muy grande, mide 2,96 x 2,47 mt. Es un Cristo sobre cuatro clavos, con barba, cuerpo suavemente arqueado y con postura elegante. A los lados muestra seis escenas de la Pasión de Cristo, con figuras dolientes en los extremos de los brazos y sobre el rótulo INRI, coronado a su vez por el Redentor. Tiene gran musculatura torácica y un "paño de pureza" azul, que parece más dibujado que pintado, con acusados pliegues y sombras para acentuar el volumen.

Crucifijo de Coppo di Marcovaldo. San Gimignano 

Después de este Crucifijo, realizó otro de tamaño parecido, 2,80 x 2,45 mt, en 1274. Es el de la Iglesia de San Zeno, en Pistoia, La Toscana. Está en el presbiterio, y es imponente. Es un Cristo sufriente, crucificado con cuatro clavos y con el cuerpo igual de arqueado que el anterior. El "paño de pureza" mantiene el mismo tratamiento de pliegues, color y sombras de volumen. Repite peinado y barba, y no tiene tanto músculo torácico. A la composición le faltan los extremos y tiene también seis escenas de la Pasión a los lados.


Crucifijo de Coppo di Marcovaldo. San Zeno, Pistoia. 

Pero de estos primeros del Trecento, el que más me gusta es el Crucifijo de Cimabue, de La Iglesia de Santo Domingo, en Arezzo, me parece una pasada, ¿te acuerdas, Toño, cuando te lo dibujé en una servilleta, tomando unas Mahou en el bar de Basilio?... 


Crucifijo de Cimabue. Iglesia de Santo Domingo, Arezzo.

Es un gran crucifijo, de 3,36 x 2,67 mt, del pintor toscano Cimabue, realizado en 1270. Un trabajo en temple sobre tabla, de influencia bizantina, que sigue la tendencia iniciada por Giunta Pisano, pero arqueando más el cuerpo y exagerando la musculatura del abdomen, que divide en tres partes. Destaca también la decoración damasquinada, con hilos de oro, del "paño de pureza", sus bordados, color rojo y pliegues. En los extremos se siguen situando La Virgen y San Juan, en gesto doliente, así como el Pantocrátor superior. Los colores, azul y oro de la cruz son más intensos, y el fondo muestra un patrón geométrico de rombos, con círculos inscritos que dan una imagen cuadriculada de aspecto lujoso.

Crucifijo de Cimabue. Iglesia de Santo Domingo, Arezzo.

Y finalmente, tenemos el impresionante Crucifijo que está en la Basílica de la Santa Croce de Florencia. El problema que tiene es que quedó muy dañado por unas inundaciones del río Arno en 1966. Es una lástima porque se perdió un 60% de su pintura original, pero se conoce bien el estado original gracias a fotografías antiguas. Pero merece la pena verlo, aunque sea solo por su tamaño.


Crucifijo de Cimabue. Basílica de la Santa Croce, Florencia.(Foto: Maurizio Degl'Innocenti)

El Crucifijo de la Santa Croce, de Cimabue, realizado en 1288, mide 4,33 x 3,90 mt y plantea una importante evolución al reflejar un naturalismo menos exagerado que el de Arezzo, más creíble en la anatomía. El cuerpo es más estilizado y la curvatura más elegante, acentuada por sus claroscuros, que son más suaves. El tratamiento novedoso de Cristo, con un color más mortecino, se completa con un "paño de pureza" liviano, semi transparente, muy alejado de la exhuberancia del de Arezzo, y como una veladura mínimamente necesaria, casi en "sfumato", que termina de perfilar la esbeltez anatómica.


Crucifijo de Cimabue . Basílica de la Santa Croce, Florencia.

No se sabe mucho de Cimabue, salvo que se llamaba Cenni di Pepo y que fue uno de los mejores artistas de su tiempo, tanto en pintura como diseñando mosaicos. Fíjate que Dante lo consideró como el mejor y último gran artista de su generación, incluso lo cita en la Divina Comedia ... A propósito, tengo que intentar leerla de una vez. La vez anterior no pude con ella ... fue superior a mi. También es verdad que tenía veintipico años y, claro... ya sabes. Pues los crucifijos más importantes de Cimabue son el de la Santa Croce de Florencia y el de Santo Domingo de Arezzo. Me gustan mucho los dos.

Pero un día, Cimabue vió un chaval dibujando unas ovejas sentado en una roca. Tenía 11 años y se llamaba Giotto di Bondone, pero viendo la soltura de mano que tenía no dudó en proponerle entrar de aprendiz en su taller. Con el tiempo Giotto superaría a su maestro en talento y técnica, y pronto se convertiría en el gran artista del Trecento Italiano. Un pintor de fama universal, cuyas obras principales quería ver allí, en Padua ... todavía no me acostumbro a decir Padova. 

Lógicamente, al principio, siguió el estilo de su maestro Cimbaue y de la influencia del estilo bizantino, pero pronto mostró su talento y estilo natural. Es increíble que con 21 años de edad pintase este pedazo de Crucifijo para la Basílica de Santa María Novella, en Florencia. Tardó dos años en terminarlo, en 1288.


Crucifijo de Giotto. Basílica de la Santa María Novella, Florencia.

Colgado a 5,00 mt de altura en la nave principal de Santa María Novella, el Crucifijo de Santa María Novella es la obra más antigua que se conoce de Giotto. Mide 5,78 x 4,06 mt y pesa media tonelada. Aún bajo la influencia de Cimabue, y con vínculos con el estilo bizantino, muestra diferencias, como la pesadez del cuerpo moribundo, que cuelga de los brazos. Apunta un incipiente estudio de una anatomía más naturalista, señalando detalles como las venas de los pies, los rizos pelirrojos, etc, y alejándose de la musculatura abdominal, y esbeltez corporal que caracterizaba la obra de su maestro. El cuerpo refleja el sufrimiento físico, incidiendo en un aspecto más humano que divino. Sigue con el tratamiento de veladura en el "paño de pureza", hasta casi hacerle desaparecer en una casi desnudez. Como novedad, alargó la cruz para incorporar el Monte Gólgota al pie.

Cuando terminó esta cruz, viajó con su maestro Cimabue a Asís, donde trabajó varios años pintando los frescos de la Basílica. Allí desarrolló su estilo personal, que marcó una nueva corriente pictórica rompiendo con los estilos anteriores, mas rígidos y deudores del pasado. Pero a primeros del s. XIV aparece en Padua, para ejecutar su principal trabajo: la Capilla de los Scrovegni, una de las obras maestras del Arte de todos los tiempos. No solo construyó la Capilla como arquitecto, disciplina en la que se formó en el taller, también pintó sus frescos interiores con 40 escenas de la vida de la Virgen y de Jesucristo, y su no menos impresionante Juicio Final. Y colgado en el centro de la bóveda, sobre la línea del iconostasio, estaba su gran Crucifijo.

En realidad, nuestra excusa para este viaje a Italia era ver la Capilla de los Scrovegni en Padua ... bueno también fue ver todo lo de Ravenna, o sea lo que habíamos estudiado en la Universidad. Creo que te lo había contado la última vez que nos vimos. La visita tiene su rollo, porque hay que reservar la entrada por Internet. Tiene entrada restringida cada 15 minutos y no vale llegar por las buenas a la taquilla, y sacar el ticket. El caso es que teníamos la visita a las 11,00h y nos plantamos allí una hora antes por aquello de ver la tienda y los alrededores. Y como la entrada está en el Museo Cívico de los Eremitani, aprovechamos para ir a ver el Crucifijo de Giotto, que está expuesto en una de sus salas.. 


Museo Cívico de los Eremitani, Padua.(Foto: Nacho SM)
Museo Cívico de los Eremitani, Padua.(Foto: Nacho SM)
Museo Cívico de los Eremitani, Padua.(Foto: Nacho SM)

Por cierto, la rehabilitación de los dos claustros y salas del Eremitani para Museo, es obra del arquitecto Franco Albini, y es muy buena, tanto como intervención de arquitectura contemporánea como de diseño de exposición de la mayor parte de los contenidos; soportes de esculturas, vitrinas, iluminación ...Me gustó sobre todo la solución de las dos escaleras simétricas que suben a las galerías de primera planta, la estructura metálica en acero esmaltado en gris grafito, y la visera de hormigón. Adosadas al muro lateral de la Iglesia de los Eremetani, conforman un alzado en el que ambas arquitecturas se integran perfectamente. Ya sabes que yo me fijo en todo, y sobre todo en la arquitectura moderna. Pero ya te contaré más detalles en persona ... como íbamos a tiro fijo y no podíamos perder el tiempo, tuvimos que preguntar a un vigilante:
"Prego, dové la Croce di Giotto?" . Amablemente, y con una sonrisa, nos indicó que estaba al final de la galería, a la derecha, y fuimos para allá como tiros.

Crucifijo de Giotto. Museo de los Eremitani. (Foto: Nacho SM)

Realizado entre 1303/1305, y pintado al temple y oro sobre tabla, mide 2,23 x 1,64 mt. Es por tanto de los más pequeños del Trecento, lo que es lógico por tener que adaptarse al espacio de la Capilla. No obstante, y de cerca, impresiona con lo que hay que imaginarse como es estar al lado del de Novella, o de los de Cimabue. 

Y como todo tiene su excepción, una de las obras más importantes del museo, si no la que más, es la que está peor expuesta. No lo entiendo... Sin ubicación clara, colgada del techo de cualquier manera, con una extraña protección de seguridad, con exceso de luz natural ambiental,  con unos focos muy próximos que dan reflejos en la pintura de pan de oro, con un panel de contraste al fondo, en azul demasiado lejano, y con la señora vigilante sentada al lado, saliendo en todas las fotos. Casi mejor que te enseño una foto de alzado de Wikipedia. Allí se ven todos los detalles de esta extraordinaria obra de arte.

Crucifijo de Giotto. Museo de los Eremitani. (Foto: Nacho SM)
Crucifijo de Giotto. Museo de los Eremitani. (Foto: Nacho SM)
Como en anteriores cruces, el Cristo es naturalista y muestra sufrimiento, pero a diferencia de la Cruz de Novella, el cuerpo es delgado y alargado. Vencido en su agonía pesa inerte y colgado de sus manos, en tensión, con los dedos crispados y encogidos, pero con dignidad y espiritualidad. La cabeza, rodillas y pies sobresalen en perspectiva, dando una cierta tridimensionalidad. Para acentuar el dramatismo, Giotto pintó las venas, tendones, huesos de sus costillas y la sangre del costado. El "paño de pureza" es como una veladura casi transparente, que cae verticalmente, inmóvil, mostrando unos suaves pliegues.


Alzado del Crucifijo de Giotto. Museo de los Eremitani. (Fuente:Wikipedia)

La tabla está tallada con un lujoso borde ornamental mixtilíneo, como si fuera textil. En su base la cruz está hincada en el Gólgota, donde vemos el cráneo de Adán sobre el que gotea la sangre de Cristo, que se cuela por unas grietas, a fin de redimir el pecado original. A ambos lados se disponen las figuras dolientes de la Virgen y Juan Evangelista, y sobre el rótulo INRI la figura del Redentor en bendición. Inicialmente estaba pintado por ambos lados, pero en el reverso solo se conserva una imagen del Cordero Místico en el centro, y el Tetramorfos de los Evangelistas en los extremos.


Crucifijo de Giotto. Museo de los Eremitani. (Foto: Nacho SM)
Crucifijo de Giotto. Museo de los Eremitani. (Foto: Nacho SM)

Pero unos diez años más tarde, en 1313, Giotto realizó otra gran Cruz, la de Rímini, esta vez enorme y con menos ornamentación, de 4,30 x 3,00 mt. Un impresionante trabajo pictórico sobre una geometría rectilínea, precisa y sin ornamentación artificial, donde luce un estilo propio y maduro, con un estudio anatómico sobresaliente y dominio de la perspectiva, luces y sombras, anticipados en la Cruz de los Eremetani que acabo de contarte, pero le faltan los extremos de los brazos. No obstante es un trabajo perfecto.

Crucifijo de Giotto. Templo Malatestiano, Rimini.

Total, que después de verla y sacar todas las fotos posibles, tuve que borrar muchas, llegamos un cuarto de hora antes de la cita, y una vez reunidas la veintena de personas convocadas, nos fuimos detrás de la guía responsable, caminando hacia la entrada para iniciar la visita a la Capilla de los Scrovegni. Hay que caminar un tramo por el sendero de los cuidados jardines del antiguo anfiteatro romano. Es un paseo muy agradable y con sombras, una delicia.

Capilla de los Scrovegni, Giotto. Padua, Italia.
Capilla de los Scrovegni, Giotto. Padua, Italia.
Entrada a la Capilla de los Scrovegni, Giotto. Padua, Italia.

La entrada es a través de un moderno pabellón de vidrio negro, adosado a la cabecera de la Capilla. Te gustaría verlo ... Un espacio de espera, con control de entrada, en cuyo interior hay que esperar el mismo tiempo que dura la visita del grupo anterior, que es de 15 minutos exactos. Cuando sale un grupo, entra el que está en el pabellón.

Entrada a la Capilla de los Scrovegni, Giotto. Padua, Italia.

Su interior es como una cámara hermética de aclimatación de calor y humedad, pues el aire acondicionado está regulado para cortar la sudoración del visitante mientras espera su turno. La solución de estabilización de temperatura y humedad es muy buena y práctica, y se controla desde una cabina donde se programa el audiovisual, igual que aquella piscina climatizada que hicimos, que entrabas y no hacía calor ¿te acuerdas?... En los 15 minutos que dura, se proyecta un audiovisual sobre Giotto, sobre la Capilla, su construcción y su programa pictórico. De esta manera la incidencia de los visitantes sobre las pinturas murales y la humedad interior de la Capilla es mínima, y la gente, aunque no tenga ni idea de arte, entra con conocimiento pleno de lo que va a ver. Hay que decir que el tráfico de grupos es continuo, cada cuarto de hora, desde las 9,00h hasta las 19,00h de la tarde, asi que a 12€ la entrada y grupos de 20 personas, multiplica ...

Pabellón de entrada a la Capilla de los Scrovegni, Giotto. Padua, Italia.

A partir del año 1303, Giotto inicia la construcción de la Capilla de los Scrovegni (en algunos textos se cita como posible autor a Giovanni degli Eremitani), y posterior ejecución de los frescos de su interior. El encargo viene del banquero Enrico Scrovegni, que no debía de tener la conciencia muy tranquila y, construyéndola, quiso expiar los excesos de usurería propios, y los de sus antecesores. Los terrenos, que comprendían el espacio elíptico delimitado por el muro exterior del antiguo Antiteatro Romano, fueron adquiridos para este fin, y hoy son los preciosos jardines en los que se incluye también el Museo de los Eremitani y la Iglesia. 

La Capilla es de planta rectangular de nave única, construida en ladrillo romano rojo. Su fachada principal, está alineada con el muro elíptico del anfiteatro, y tiene una ventana trifora ojival y entrada con arquivolta en ladrillo rojos y piedra blanca. Su perímetro está recorrido por una banda de arcos lombardos en el muro de coronación, de piedra caliza blanca, sobre el que apoya la sencilla cubierta, a dos aguas. Sus muros laterales están modulados por los contrafuertes de descarga de la bóveda de cañón interior, con seis estrechas y altas ventanas que, además de introducir luz sur en el interior sirven como base para la organización de las escenas pintadas. Pero vamos a verla por dentro, ya verás qué pasada... Entramos por una puerta lateral pegada al presbiterio.

Capilla de los Scrovegni, Giotto. Padua (Foto: Nacho SM)

Un Arco de Triunfo con escenas de la Anunciación, nos introduce en el presbiterio, cuya cubierta es una pequeña bóveda de arista. De la barra que enlaza los arranques del arco de medio punto y que hoy son el soporte de los focos de iluminación, colgaba la Cruz de los Eremitani, que acabamos de ver en el Museo. En el ábside se ubica un pequeño altar, y detrás de él, están los sarcófagos de los Scrovegni, como comitentes de la obra.

Capilla de los Scrovegni, Giotto. Padua (Foto: Nacho SM)

Estamos ante la Capilla Sixtina del Trecento Italiano, y una de las más importantes obras de la Historia Universal del Arte. En esta fotografía de National Geographic tenemos una inmejorable visión general, que nos ayudará a entender la Capilla. 

Capilla de los Scrovegni, Giotto. Padua (Foto: National Geographic)

En el interior, donde predomina el color azul ultramar, está completamente pintado con 40 escenas de la vida de la Virgen y Cristo en los paramentos laterales, de extraordinario cromatismo. 20 en cada lado, divididas en calles o registros  horizontales y secciones verticales, separadas por bandas que imitan despieces geométricos de mármol, que recuerdan el estilo cosmatesco. En cada sección, Giotto, representó 3 escenas. En la parte baja, y a modo de zócalo, pintó casetones rectangulares con alegorías de las Virtudes y los Vicios, en tonos grises y con la técnica de grisalla. Las primeras a la derecha del Cristo Juez, y las segundas a la izquierda, como se corresponde con el lugar del Cielo y del Infierno del fresco del Juicio Final. 

La bóveda está pintada en un precioso color azul ultramar con una trama reticular de estrellas, que recuerda la pintada en el Mausoleo de Gala Placidia en Ravenna, a la que quizás Giotto le echó una mirada antes de proyectar la Scrovegni. Tiene dos medallones centrales circulares en forma de sol, de la Virgen y Cristo Pantocrátor , simbolizando la clave de bóveda en los dos tramos en que se divide, y ocho medallones laterales de los Profetas, más pequeños, cuatro a cada lado.


Bóveda de la Capilla de los Scrovegni, Giotto. Padua (Foto: Nacho SM)
Capilla de los Scrovegni, Giotto. Padua (Foto: Nacho SM)
Capilla de los Scrovegni, Giotto. Padua (Foto: Nacho SM)

En el muro de la contraportada, sobre la puerta de entrada (en la visita se accede por una puerta lateral), se desarrolla el impresionante fresco mural del Juicio Final. Cristo Juez, centrado en una mandorla irisada, separa con sus manos a los justos, a su derecha, de los pecadores, a su izquierda. En un plano superior le rodean coros de ángeles, y a su altura está rodeado de los Apóstoles, Patriarcas, Arcángeles y Ángeles. Dos ángeles rodean una cruz central, que hace de eje de simetría, dividiendo la composición. Sobre el Cristo Juez, la ventana trífora inscrita en un arco de piedra, simboliza el misterio trinitario y unitario de la naturaleza de Dios. 

Hay que destacar también la iconografía del Infierno que arde bajo las llamaradas que les arroja el Cristo Rey, como si fuera un lanzallamas, y Lucifer como una especie de monstruo que come a los pecadores castigados. Una curiosa mezcla entre el Infierno de Dante y los desordenados universos que pintaría El Bosco dos siglos después.


Enrico Scrovegni ofrece la Capilla a la Virgen, Giotto. Padua (Foto: Nacho SM)

La escena más interesante, para mi, está en la parte baja y a la derecha de la Cruz central (izquierda según se mira): Enrico Scrovegni, arrodillado y vestido con una lujosa túnica morada que indica arrepentimiento y penitencia, ofrece a la Virgen María el flamante edificio de la Capilla, en forma de maqueta, restituyendo así los excesos de usura de su familia. A ambos lados de la Virgen están Santa Catalina y San Juan Evangelista. 

Detalle de la  Cruz en la Capilla de los Scrovegni, Giotto. Padua (Foto: Nacho SM)

Y otro pequeño detalle que no ve nadie: la gran Cruz central no está hincada en el suelo del Gólgota, si no que está soportada por un hombre del que solo se ven los pies y las manos sujetando la cruz como puede, un hombre pequeño y frágil, como si fuera cada uno de nosotros, llevando la pesada cruz de nuestros pecados mundanos. Una Cruz que puede llegar a ser liviana, si es la Cruz de Dios, ¿a que no lo habías pensado?¿que te ha parecido?. No te veo yo cargando con esa Cruz, jaja ... Y hay más detalles ¿viste lo que le está haciendo ese demonio al pobre condenado, hacia la mitad a la derecha? ¿eres tan mal pensado como yo? ...

Giotto desarrolló un programa pictórico, que constituye una narración ordenada de los acontecimientos principales de la Vida de la Virgen y de Jesucristo, hasta su Pasión y Muerte, como si fueran secuencias de una película. Se leen por orden, iniciando la historia en el registro más alto de la pared derecha sur pegada al presbiterio, y próximo al arranque de la bóveda. La secuencia narra 12 escenas de la vida de la Virgen María y termina en la pared norte pegando también al presbiterio. En el registro inmediatamente inferior, que seria el intermedio, se inicia en el mismo punto que el anterior, y en otras 12 escenas la vida pública de Jesús, desde su nacimiento hasta el inicio de la Pasión. La secuencia se acaba también en la pared norte, pegando al presbiterio. En el registro más bajo, a la altura de la vista, se inicia otra vez en el mismo sitio, en otros 12 registros, los hechos de la Pasión, Muerte, Resurrección y Ascensión de Cristo, acabando también en la pared norte, tras recorrer todo el perímetro. El resto de los hechos, que articulan las 3 tramas narrativas, como si fuera una película, se desarrollan en el Arco Triunfal del presbiterio. Finalmente tenemos el Juicio Final con el Cielo y del Infierno.

Capilla de los Scrovegni, Giotto. Padua (Foto: Nacho SM)
Capilla de los Scrovegni, Giotto. Padua (Foto: Nacho SM)

Giotto aportó lo mejor de su talento, su mejor obra, en esta capilla, ejemplo de las principales innovaciones del Trecento. Giotto representa con exactitud el paisaje, árboles, rocas y el entorno natural colorista de cada escena, incorporando la simbología necesaria. La arquitectura sirve de marco de fondo en casi todas las escenas, su credibilidad, exactitud, proporciones, perspectiva, volumen, luces y sombras recrean un fenomenal 3D de arquitectura tardo medieval. Los abundantes personajes de cada escena, tienen su estilo personal, vestuario, gestualidad propia, emociones y un realismo en su mímica facial, que revela incluso las conversaciones. Sonrisas y gestos aportan el perfil psicológico de los personajes en las escenas concretas. Sus movimientos son reales, con un estudio anatómico que se traslada al movimiento de los pliegues de las túnicas, con máxima verosimilitud. Detalles como la presencia de animales domésticos, humanizan las escenas, quitando solemnidad y acercándolas a la vida cotidiana.

Capilla de los Scrovegni, Giotto. Padua (Foto: Nacho SM)
Capilla de los Scrovegni, Giotto. Padua (Foto: Nacho SM)
Capilla de los Scrovegni, Giotto. Padua (Foto: Nacho SM)

Por ultimo podemos ver en algunas escenas, en que se repiten los personajes, secuencias consecutivas que indican animación y movimiento, como si fueran fotogramas de una película. Todos los cielos de las escenas son de color azul ultramar, dando una ambientación general de gran confort y relax, y que invita a recorrer la capilla varias veces disfrutando del espacio. El tiempo pasa sin enterarte, y de repente suena un timbre indicando que te tienes que ir, que la visita a la Capilla de los Scrovegni se ha acabado.

Pero los artistas italianos del Trecento siguieron haciendo crucifijos, destacando el del artista de Siena Duccio di Buoninsegna, que parece tener elementos en común con el estilo de Cimabue. El Cristo de San Francisco de Grosseto, es de 1289 y mide 2,86 x 1,92 mt. Tiene cuatro clavos, con el cuerpo arqueado hacia su derecha, y con un "paño de pureza", prácticamente transparente y con un movimiento indicando viento. Su cuerpo es más tranquilo de musculatura, más humanizado pero demasiado esbelto, y en su expresión no parece del tipo sufriente. Carece de las representaciones de la Virgen y San Juan en los extremos de los brazos y del Cristo Pantocrátor en la coronación. 


Crucifijo de Duccio. Iglesia de San Francisco de Grosetto.
En cada iglesia del norte de Italia, en las ciudades que he visto, decenas de artistas interpretaron el estilo de los maestros de los grandes Crucifijos pintados, que te he contado a grandes rasgos (vaya paliza, eh?, no te preocupes que ya acabo...). Muchos de ellos de artistas menores, otros anónimos, pero nos han dejado una herencia artística impagable, para los tiempos posteriores. Por lo menos yo he aprendido mucho con ello...


Crucifijo anónimo. Museo de Castelvecchio.  Verona (Foto: Nacho SM).
Crucifijo anónimo. Museo de Castelvecchio.  Verona (Foto: Nacho SM).
En la Capilla de los Scrovegni. Padua (Foto: Lola Martínez).
Y de despedida te mando una foto que me hizo Lola en la Capilla de los Scrovegni, sin que me enterase, como siempre extasiado y mirando al cielo estrellado azul ultramar, que tanto me gustó. Como verás llevaba la cámara de fotos, pero la usé poco porque estaba prohibido el flash, y con el móvil parece, de mano, que salen bien, pero vistas en el ordenador quedan regulares ... aún no lo controlo bien. Pero si tienes interés, ya sabes: Google es el desburrador universal, jaja ...

Y tenlo claro Toño, a la derecha del Padre está el cielo y los buenos, a la izquierda el Infierno y los malos. ¿No notas ni una pizca de santidad con tanto crucifijo? ¿Ninguna visión extática? ¿Luces? ¿Voces? ... Nada, yo tampoco, y mira que le hemos dado al tema, eh?... en fin, no tenemos arreglo, somos ovejas descarriadas del rebaño.

Nada más amigo Toño, espero tomar pronto unas cervezas contigo donde el bar de Basilio, y seguir hablando ... esta vez más de lo divino que de lo humano. Recibe un fuerte abrazo.

Nacho San Marcos

sábado, 29 de septiembre de 2018

¡¡ Justiniano, Carolus ¡¡ ... ¿qué habéis hecho con mis columnas de pórfido?

Ravenna Felix
Estación de Trenitalia de Ravenna (Foto Nacho SM)

No recuerdo desde cuando quiero venir a Ravenna, probablemente desde 1981, cuando inicie los estudios de Arte, que pronto abandoné y que retomé hace poco. Gala Placidia se convirtió en un mito femenino, como Cecilia Metela en Roma, Zenobia en Palmyra ... pero siempre a través de la arquitectura, no de la historia. Pero ahora, maltrecho, cojeando, y old men (en muchos sitios hay descuento para los mayores de 60 años) pude realizar ese antiguo sueño, y disfrutar a placer de todos los monumentos.


Baptisterio Arriano, Ravenna (Foto Nacho SM)
Baptisterio Arriano, Ravenna (Foto Nacho SM)
Baptisterio Arriano, Ravenna (Foto Nacho SM)

Qué bien se está aquí ...hace una noche tranquila, silenciosa, cálida y sin apenas gente. En cualquiera de estas terrazas de la piazza, tomando una birra (cerveza) delante del Baptisterio Arriano, bajo la tenue luz que capta el color marrón de la piedra ambientando el espacio, apetece comenzar una historia. Una historia que se me ocurrió a mediodía, y cuyo protagonista será Teodorico el Grande. Arranca a finales del s.V. 

Aunque el suelo original esté un metro más bajo que el actual, no me imaginaba tan pequeño este baptisterio. Una construcción humilde, austera, en ladrillo, pero increíble por dentro, cuya finalidad era el Bautismo según el rito arriano. Hay otro edificio muy parecido, a poca distancia de aquí, el Baptisterio Neoniano, también llamado de los Ortodoxos. Es unos 50 años más antiguo y está mejor conservado.
Los vimos esta tarde, hace unas cuatro horas ...


Baptisterio Arriano, Ravenna (Foto Nacho SM)
Baptisterio Arriano, Ravenna (Foto Nacho SM)

Cómo cambian los ambientes del día a la noche. La arquitectura se percibe de forma diferente. El día es más didáctico, y con la luz se aprende de Arte e Historia. Se ven las cosas. Pero, en cambio, la noche es más imaginativa y la historia pasa a ser más sensitiva, enriqueciéndose desde la visión personal, la fantasía y la opinión que surge entre los dibujos de la espuma del café cappuccino o los de la birra, al mirar a las sombras del monumento, a las piedras gastadas ... al cielo estrellado.

Lo primero que me llamó la atención fue la controversia entre el Cristianismo Ortodoxo y el Arriano. Este debate, que hoy se me antoja inútil, estéril y en buena forma estúpido, provocó no pocas guerras, sufrimiento, divisiones y muertes, estando presente en la vida cotidiana de los primeros siglos del Cristianismo. La sociedad de Ravenna estaba dividida entre ambas doctrinas, por lo que se construyeron los dos baptisterios. 

El asunto, en términos generales, era muy simple. El Cristianismo Ortodoxo promulgaba que Dios era una Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo, mientras que el Arrianismo, no era trinitario y afirmaba que Jesucristo, como Hijo de Dios, fue creado en un tiempo concreto y para la misión concreta de salvar a la Humanidad, y por tanto estaba subordinado al Padre. Esta doctrina fue predicada por Arrio, un presbítero de Alejandría (250-335 d.C.), y por ello fue declarado hereje en el Primer Concilio de Nicea (325), exonerado en el Primer Sínodo de Tiro (335,) y nuevamente declarado hereje en el Primer Concilio de Constantinopla (381). El debate tuvo una gran trascendencia religiosa durante el s.IV, y como es de suponer dividió a creyentes, monjes, obispos y emperadores, sumidos en sesudas disquisiciones, afectando incluso a las tribus bárbaras, convertidas al Cristianismo, que convivían con los romanos en los limes del Rin y el Danubio, perdurando entre ellos, y sus reyes, hasta bien avanzado el s.VII.


Baptisterio Arriano, Ravenna (Foto Nacho SM)

El Baptisterio es una construcción muraria de planta octogonal y cuatro pequeños ábsides semicirculares, bajo una imposta de piedra que recorre todo su perímetro. De ella arrancan ventanales en cada cara, rematados en arco de medio punto. El volumen general es monolítico, detectándose arcos de ladrillo de descarga empotrados y restos de lo que fue la Basílica del Espíritu Santo, Hagia Anastasis, a las que se adosaba. Su aspecto y la pericia constructiva en su obra de albañilería indican que, en origen, tuvo algún tipo de revestimiento exterior. Su cubierta es octogonal con limatesas a base de muros y arcos de descarga, que a su vez soportan una gran cúpula interior, que desde afuera no se aprecia. 

Cúpula del Baptisterio Arriano, Ravenna (Foto Nacho SM)

Una vez que entras, la cúpula se te cae encima. Un bellísimo mosaico semiesférico, perfectamente delimitado y conservado, con la escena del Bautismo de Cristo, destaca policromado y brillante, sobre un fondo dorado. Una obra maestra del arte musivario bizantino que te deja sin respiración, y te invita a girar mirando hacia arriba, hasta encontrar la mejor visión, los menores reflejos y la mejor fotografía. No se puede usar flash por lo que es muy difícil hacer fotografías, sobre todo sin llevar trípode. 


Cúpula del Baptisterio Arriano, Ravenna (Foto Nacho SM)

En una primera lectura vemos la escena central del Bautismo de Cristo en el río Jordán. Lo recibe de Juan el Bautista, que está sobre la orilla y vestido con una piel de felino. Al otro lado tenemos al río Jordan, asociado iconográficamente a un anciano, con capa griega, como figura mitológica alegórica. Jesús es un joven de tipo apolíneo, imberbe y desnudo, y está sumergido hasta la ingle. La representación de las aguas del río, dejando entrever por transparencia la anatomía de Jesús, es una maravilla de la técnica universal del mosaico. Sobre la cabeza de Jesús vemos la paloma del Espíritu Santo derramando agua con su pico. La escena está rodeada de una orla en espigas.


Cúpula del Baptisterio Arriano, Ravenna (Foto Nacho SM)

Los Doce Apóstoles, nimbados y sin identificar están separados por palmeras datileras. Van vestidos con túnicas blancas y llevan coronas de martirio en las manos. Circundan la escena central, en procesión, tras San Pedro y San Pablo, que están situados a cada lado de una Cruz enjoyada, situada sobre un trono, que tiene un cojín de tela púrpura. Es el Trono donde se sentará Cristo en el Juicio Final. Pedro sostiene las llaves del cielo y tiene nimbo blanco sobre su cabeza, mientras que Pablo sostiene los Rollos de la Ley y tiene nimbo azul, como sucesor del Papa. 

El centro geométrico exacto de la cúpula es el ombligo de Cristo, que junto a su cabeza, la paloma del Espíritu Santo, y la Cruz entre Pedro y Pablo definen con exactitud un eje solar  Este-Oeste, posición que ocupaba el sacerdote en el ritual del bautismo del Baptisterio. 


Cúpula del Baptisterio Arriano, Ravenna (Foto Nacho SM)
Cúpula del Baptisterio Arriano, Ravenna (Foto Nacho SM)

La esmerada ejecución con teselas de pequeño formato, producen un sorprendente realismo. El fondo, o campo, es de teselas doradas cuyo brillo se realza con la poca luz que entra por los ventanales, y con los proyectores de cañón de luz, que han discretamente ubicados en el proyecto de Iluminación. Se alternan tonos fríos y cálidos de luz, para que se vean con la máxima naturalidad los colores del mosaico, sin deslumbrar ni crear brillos artificiales. Antiguamente, el programa decorativo musivario llegaba hasta el suelo, pero a nuestro tiempo solo ha llegado el revestimiento de mosaicos de la cúpula. 

El Baptisterio Arriano fue construido por Teodorico el Grande, Rey de los Ostrogodos, entre el 493 y el 526, y forma parte del conjunto de Monumentos declarados Patrimonio de la Humanidad por UNESCO desde 1996. 


Cúpula del Baptisterio Arriano, Ravenna (Foto Nacho SM)

Théodoric

Para conocer a Teodorico el Grande (454-526), uno de los gobernantes más poderosos de su tiempo, hay que conocer antes a su pueblo: los Ostrogodos. Junto a los Visigodos, componen el grupo étnico de los Godos, un pueblo de origen escandinavo con cultura propia, que formó parte de la primera oleada de migraciones de pueblos bárbaros, desde el s.IV al s.VII. Los Godos se fueron estableciendo a lo largo del limes del río Danubio, donde convivieron sin mayores problemas con el mundo romano. No solo mantuvieron buenas relaciones comerciales, integrándose incluso como legionarios en las "Aguilas", también se fueron convirtiendo al Cristianismo, practicando la doctrina arriana, predominante en aquellas latitudes. 

Empujados por los Hunos, que eran bastante salvajes, tuvieron que pedir asilo en el Imperio Romano, siéndoles permitido establecerse, a la mayor parte de ellos, en la Tracia romana que ocupaba parte de Grecia, Turquía y Bulgaria. En este desplazamiento demográfico surge la división entre Ostrogodos, que permanecieron al norte del Danubio, y Visigodos que pasaron a las tierras del Imperio Romano.

Explotados por las duras exigencias del emperador Valente, y reducidos a la miseria por los tracios romanos, especuladores y traficantes de todo lo habido y por haber, los visigodos se rebelaron plantando batalla en el año 378 en Adrianópolis, en la que murió el emperador Valente. Años después y liderados por Alarico se fueron trasladando hacia Italia, hasta llegar a Roma en el año 410, con las consecuencias que ya conocemos.

Por otro lado, los Ostrogodos, repartidos entre las orillas norte y sur del Danubio, eran un pueblo disperso y superviviente en tierras desoladas, sin territorio fijo, que se fue aglutinando en torno al liderazgo de la dinastía que terminó eligiendo como rey a Teodorico, en el año 474. Tenía veinte años de edad.


Theodoricus Rex

De niño había sido llevado como "rehén" por 10 años, a la corte de Constantinopla. Era una forma de garantizar el cumplimiento de los acuerdos entre el Imperio y los Ostrogodos, Pero allí, en vez de estar en régimen de cautividad, gozó de total libertad y de la mejor educación grecolatina, en igualdad de condiciones y codeándose con los hijos de las élites romanas. Pero a los 18 años, y cuando las tramas políticas y religiosas se complicaron en Constantinopla, desembocando en el fulminante ascenso del ambicioso Zenón el Isáurico a la corona imperial de Oriente, que alteró todos los equilibrios políticos y tratados con los godos, Teodorico regresó a los Montes Cárpatos, a orillas del río Danubio, con su pueblo.

En previsión de males mayores y dadas las complejas relaciones con Zenón, el joven Teodorico, tras varios conflictos armados con otras facciones ostrogodas, que favorecían al nuevo emperador, a base de diplomacia y buenos consejos, logró reunir un ejército con todas las tribus de Godos de los Balcanes, formado por 20.000 guerreros. Finalmente, con el objetivo cumplido, y tras la muerte de su padre, fue nombrado Rey de los Ostrogodos. Con este ejército, bien organizado y pertrechado, se presentó en las puertas de Constantinopla el año 486. La intención de este asedio no era tomar la ciudad, la quería demasiado, si no llegar a un gran acuerdo con Zenón para reconocer al pueblo ostrogodo, y acabar con la penuria y marginalidad de su explotado pueblo en el limes del Danubio. El Emperador tenía poder político y religioso, pero carecía de los efectivos de defensa suficientes para detener al ejército comandado por el Rey Teodorico.

San Apolinar Nuevo

Si nos emocionó el Baptisterio Arriano y dio para abundantes comentarios en la cena, sobre los que fuimos hilando esta historia, la Basílica de San Apolinar Nuevo, construida a la vez que el Baptisterio Arriano, es de esos monumentos en los que su interior, impresiona por su espacio y la calidad de sus mosaicos. Otras consideraciones, como haberla estudiado hacía pocos meses en la UNED, contribuyeron a incrementar la emoción de recorrerla. 

Por fuera no transmite lo que tuvo que ser cuando nuestro Teodorico el Grande la inauguró el año 505, con todo lujo y calidad de materiales, como Iglesia Palatina, anexa a su grandioso palacio, e Iglesia Arriana dedicada a Jesucristo Salvador (en el s.IX le cambiaron a la advocación de San Apolinar). Hoy refleja esa mezcla de expolios, reconstrucciones, recortes del original y añadidos posteriores en diferentes estilos, padecidos a lo largo de los 1.500 años que han pasado. Asimismo la transformación de Iglesia Palatina arriana a católica, desde Justiniano, supuso cambios importantes en su organización funcional y decoración musivaria: sus mosaicos sufrieron amputaciones y modificaciones. Una imagen que es común en prácticamente todo el Patrimonio Arquitectónico italiano, y que tanto nos gusta hoy, como turistas.

San Apolinar Nuevo, Ravenna (Foto Nacho SM)
San Apolinar Nuevo, Ravenna (Foto Nacho SM)

Cuando Teodorico se establece en Ravenna, fundando el Reino Ostrogodo, de credo cristiano arriano y vocación arquitectónica claramente tardorromana, inicia un amplio programa urbanístico y constructivo, que transformó la ciudad, y del que estamos desgranando los ejemplos que han llegado hasta hoy, con mayor o menor grado de integridad. Le cambió hasta el nombre a la ciudad, pasando a llamarse Ravenna Felix.

San Apolinar Nuevo, Ravenna (Foto Nacho SM)

San Apolinar Nuevo, es una iglesia bizantina que sigue el modelo tipológico arquitectónico paleocristiano de Santa Sabina de Roma del s.V, que para mi sigue siendo insuperable. Su exterior está construido con ladrillo romano visto y cubierta a dos aguas. Presenta contrafuertes frontales en los extremos, y en su centro una composición rectangular de una ventana geminada, o bífora, de arcos de medio punto rodeados por un alfiz, y otras dos pequeñas ventanas superiores de tipo hastial. A su lado derecho y exento, un gran campanile cilíndrico de ladrillo con nueve pisos y ventanas crecientes en altura (monóforas, bífiras y tríforas), construido en los s.IX/X, singulariza el conjunto y actúa como hito visual de referencia en el paisaje urbano de la ciudad.

El edificio tiene planta basilical rectangular, de 42 x 21 mt, con nártex exterior de mármol blanco, y cubierta a un agua, apoyada sobre cuatro arcos de medio punto, aunque en la actualidad se ha extendido con tres arcos más. La nave central es de anchura doble que las dos naves laterales, y su techo interior, cuyo original mostraba una estructura vista de cerchas de madera a dos aguas, es actualmente un artesonado plano de casetones. 

El presbiterio, definido por un gran arco de triunfo, está más elevado y limitado por un pequeño iconostasio de canceles y barroteras de mármol blanco, que separan el espacio sagrado del espacio de los fieles. Tiene un ábside semicircular rematado con cúpula de horno, antiguamente revestida de bellísimos mosaicos de estilo bizantino, homólogos a los vistos en el Baptisterio Arriano, pero irreconocible en espacio y decoración en la actualidad. La nave central es mucho más alta para permitir la apertura de huecos de iluminación, o claristorio, en los muros de los arcos formeros soportados por columnas. En ellos se desarrolla el extraordinario programa musivario.

Muro del Evangelio. San Apolinar Nuevo, Ravenna (Foto Nacho SM)

Las 24 grandes columnas de mármol, muestran un bellísimo y gastado veteado, y están reforzadas en algunas zonas. Tienen bases y capiteles del tipo corintio bizantino, más evolucionado y disponen de un gran cimacio donde se talla en bajorrelieve la cruz latina. Sobre el cimacio cargan los arcos de medio punto formando arquivoltas de pequeño relieve, y con casetones cuadrados en el intradós de los arcos. En los espacios triangulares de las enjutas se representan círculos con bustos pintados de santos y santas. 

El programa iconográfico de mosaicos, en los muros de la nave central, está dividido en dos grandes registros horizontales, separados por una franja tricolor bajo las ventanas: azul, roja y amarilla, con una linea longitudinal de grecas. El registro superior está, a su vez, subdividido en otros dos registros horizontales, mientras que, verticalmente, está dividido en calles según la modulación de los ventanales del claristorio. 

El registro superior o más alto presenta escenas de la vida de Jesucristo sobre los arcos de las ventanas. Están desarrolladas con máximo realismo y virtuosismo en la técnica de ejecución del mosaico, pero su descripción y análisis serían imposibles abordar en este reportaje. En los entrepaños se muestran conchas orladas con espirales y palomas, sobre un cielo azul, a ambos lados de una Cruz, que hace de pináculo. El registro central, entre las ventanas, presenta Santos y Profetas, nimbados y barbados, vestidos idénticos, con túnicas cuyos pliegues están sombreados a fin de dar volumen a las figuras, pisando un jardín celestial sobre un fondo dorado. 

Mosaico del Puerto de Classe. San Apolinar Nuevo, Ravenna (Foto Nacho SM)

Los temas iconográficos descriptivos principales se desarrollan en el primer registro horizontal, entre la imposta superior de los arcos de medio punto y la franja inferior de la base de los ventanales del claristorio. Es un mosaico de relato continuo, que se lee desde la puerta hasta el altar. Es por tanto lineal, dinámico, y no tiene divisiones verticales.

El muro izquierdo, o del Evangelio, se inicia con una imagen del antiguo Puerto de Classe, el puerto marítimo de la ciudad de Ravenna y el mayor del Mar Adriático en tiempos del Rey Teodorico. Se ven tres barcos entrando en el puerto, señalado por las dos torres de la bocana, los muros del espigón y la ciudad en lo alto, con una diversidad de edificios públicos que evidencian una clara influencia de las arquitecturas tardorromanas. Sobre la gran puerta de entrada a la ciudad, a la derecha, se lee la inscripción "CIVI CLASSIS".

Muro del Evangelio. San Apolinar Nuevo, Ravenna (Foto Nacho SM)
A continuación de la Puerta de la Ciudad de Classe, viene una Procesión de 22 Vírgenes, en posición frontal, nimbadas y con repetición de gestos, posturas y vestuario de túnicas bordadas y velos blancos. Llevan en sus manos coronas de martirio y están separadas, entre si, por pequeños elementos vegetales de carácter ornamental. Sus cuerpos giran levemente hacia la izquierda, un movimiento que se acusa llevando las coronas de martirio en esa misma dirección. El fondo es de campos verdes y dorados ... un espacio indefinido, celestial.
 
Muro del Evangelio. San Apolinar Nuevo, Ravenna (Foto Nacho SM)

La procesión, que sale de la ciudad de Classe, va encabezada por los Reyes Magos, que se dirigen prestos a adorar a Jesús Niño, como final de la composición musivaria, que acaba contra el arco de triunfo del espacio del presbiterio.

Escena de la Epifanía. San Apolinar Nuevo, Ravenna (Foto Nacho SM)

Escena de la Epifanía. Los Reyes Magos, por orden: Melchor, Gaspar y Baltasar, tal como figura en la inscripción superior, caminan con sus regalos guiados por la Estrella de Belén. Destaca el dinamismo de la escena, como se aprecia en el movimiento de los Reyes y la riqueza y diferencia del suntuoso vestuario. Entre los Reyes, únicos personajes no nimbados en todo el muro del Evangelio, hay un fondo de palmeras cargadas de dátiles, así como un campo de flores entre sus piernas. La Virgen y el Niño, sentados en Majestad, están rodeados por parejas de ángeles, sobre un fondo neutro, celestial y dorado.

San Apolinar Nuevo, Ravenna (Foto Nacho SM)

Un merecido descanso nos permite observar con calma el conjunto del muro y sus mosaicos, que tantas veces hemos visto, y estudiado, en los libros de Arte.

Muro de la Epístola. San Apolinar Nuevo, Ravenna (Foto Nacho SM)
Muro de la Epístola. San Apolinar Nuevo, Ravenna (Foto Nacho SM)

El Muro de la Epístola, mantiene las mismas leyes de composición y técnica musivaria, aunque cambia la secuencia narrativa del primer registro. Comienza con la representación abstracta del Palacio del Rey Teodorico, como puede verse por su inscripción "PALLATIUM" en el tímpano. 

El edificio, en perspectiva frontal, muestra pórticos simétricos de tres arcos sobre columnas de mármol blanco y capiteles de orden corintio, con una planta superior de ventanas geminadas. En el centro tiene un gran pórtico tetrástilo de tres arcos con frontón clásico, y tímpano con fondo dorado. El Palacio muestra una cubierta a dos aguas, de tégula romana en perspectiva. Sobre ella, y a lo lejos, se distingue un fondo urbano que representa la ciudad de Ravenna. Un magnifico mosaico.

Palacio del Rey Teodorico. San Apolinar Nuevo, Ravenna (Foto Nimh-Wikipedia)

Entre las columnas, y a la altura de los capiteles, se han representado unos bellos cortinajes blancos colgados y plegados, con bordes y motas doradas sobre un fondo casi negro. Se trata de una modificación bizantina posterior, con motivo de la prohibición del credo arriano por herejía, realizada para ocultar los personajes iniciales que aparecían en los intercolumnios, y que con seguridad eran el Rey Teodorico, su esposa real y miembros políticos y religiosos de la corte.

Como en su muro opuesto, una procesión de 26 santos y mártires nimbados, y vestidos con túnicas blancas idénticas, con tratamiento de pliegues curvados en volumen, portan palmas y coronas de martirio, y se dirigen detrás de San Martín, con túnica púrpur, caminando sobre un jardín celestial con fondo dorado, hacia el extremo opuesto, en dirección al presbiterio. En posición casi frontal, sus cuerpos acusan un delicado giro hacia la derecha, un movimiento que se acusa llevando las coronas de martirio en esa misma dirección.

Muro de la Epístola. San Apolinar Nuevo, Ravenna (Foto Nacho SM)

En origen, el Rey Teodorico y su corte salían en procesión del Palacio llevando ofrendas al Salvador, sentado en el trono, en Majestad, y rodeado de dos parejas de ángeles, en una composición idéntica a la de la Virgen y el Niño, del muro opuesto.

Muro de la Epístola. San Apolinar Nuevo, Ravenna (Foto Nacho SM)

El mosaico de la procesión real, encabezada por el Rey Teodorico y su corte, para adorar a Jesucristo en Majestad, fue modificado tras la coronación de Justiniano el año 527, y la aplicación de la condena por herejía del arrianismo y de todos los personajes vinculados a este credo. Como consecuencia se aplicó una damnatio memoriae, y fueron suprimidas todas las imágenes del rey ostrogodo.

Presbiterio. San Apolinar Nuevo, Ravenna (Foto Nacho SM)
Presbiterio. San Apolinar Nuevo, Ravenna (Foto Nacho SM)

Apenas miré para el presbiterio y el ábside barroco, del que no queda nada de la construcción original arriana. Pero sí me parecieron interesantes los canceles originales bizantinos, de motivos vegetales y geométricos que actúan de iconostasio, y sobre todo las cuatro columnas de pórfido y sus capiteles de mármol, que delimitan el primer altar y que son restos de la arquitectura original arriana, si no de este edificio, de otros del tiempo del Rey Teodorico, y que fueron desmantelados y destruidos, en los acontecimientos posteriores a la muerte del rey ostrogodo, y desde tiempos de Justiniano hasta Carlomagno.

San Apolinar Nuevo, Ravenna (Foto Nacho SM)
Teodorico el Grande, Rey de los Ostrogodos

La ocupación de Italia por los bárbaros fue completa, y en el año 476, el hérulo Odoacro se erigió como máximo dirigente de Roma al deponer al último emperador del Imperio de Occidente, el joven niño de 10 años Rómulo Augusto, al que perdonó la vida, enviándole exiliado a la Campania. Con este acto se autoproclamó Rey de Roma.

Ante estos hechos, que suponían la desaparición del Orden Romano en Occidente, los acuerdos llegaron rápido. Zenón favoreció a Teodorico nombrándole Patricio y Magister Militum, le dedicó una estatua ecuestre en Constantinopla, y le dió luz verde para enviarle al mando de su ejército, y en su representación, para atacar a Odoacro, expulsarlo de Roma y recuperar Italia. Si lo lograba, le coronaría Rey de Italia, y le permitiría instalar allí a su pueblo y a sus anchas.

Teodorico, al mando de su ejército, y su pueblo, al que se fueron añadiendo más grupos de pueblos bárbaros, hasta llegar a Italia casi 300.000 personas entre soldados, mujeres, niños, ancianos, además de ganado, carretas de enseres, suministros, etc, emprendió la lenta marcha hacia Occidente, que no estuvo exenta de dificultades. 

Como breve resumen diremos que la primera batalla victoriosa fue el año 489 en Aquilea, y Odoacro tuvo que retirarse, primeramente hasta Verona. Pocas semanas más tarde fue nuevamente vencido y tuvo que refugiarse en Ravenna, que al tener puerto de mar, favorecía el suministro por barco a los Hérulos.

Tras un largo asedio, Teodorico y Odoacro alcanzaron un acuerdo el año 492, por el que se repartirían Italia. El Pacto se celebró un año después con un gran banquete. Pero Teodorico lo tenía claro, y dispuesto a acabar a la vez con el perro y con la rabia, con sus propias manos estranguló a Odoacro en pleno festejo. Sus generales ostrogodos hicieron lo mismo con sus homólogos hérulos, y en esta "fiesta de sangre" se acabó todo: Teodorico quedó como rey único de Italia, con el apoyo de Constantinopla, fijando, residencia y sede en Ravenna, como capital floreciente del Reino Ostrogodo. Teodorico el Grande reinó en paz y prosperidad durante 33 años, reconstruyendo las estructuras hidráulicas romanas destruidas, la agricultura abandonada, y los pueblos destruidos, restableciendo la economía y la legislación. Odoacro había dejado "tierra quemada" .

Hombre inteligente, con visión de futuro y gran capacidad diplomática, estableció numerosas alianzas con otros pueblos bárbaros, muchas de ellas matrimoniales entre miembros de su propia familia, creando una confederación de reinos germanos a escala europea. Fue el único rey, de origen bárbaro, que asimiló el concepto romano de organización instituciunal, administrativa y política.

Palacio de Teodorico, Ravenna (Foto Nacho SM)

El centro del Reino Ostrogodo, que era como decir la capital de Europa, fue Ravenna, ciudad que embelleció y transformó construyendo las infraestructuras necesarias: agua, saneamiento, calles, etc, y numerosos edificios, de los que estamos analizando solo unos pocos. Reconstruyó lo que pudo en Roma, ciudad que admiraba al igual que su cultura. Su reinado fue largo y próspero mientras vivió, pero a los problemas de sucesión se añadieron los surgidos en el Imperio de Oriente.

Palacio de Teodorico, Ravenna (Foto Nacho SM)

Cuando paseas por la calle Roma, en Ravenna, te encuentras con los restos de lo que fue una parte de su Palacio Real. Unos historiadores dicen que es un añadido posterior al Palacio, otros que esta extraña ruina, con muros de ladrillo, con galerías ciegas y columnas de mármol, es lo único que queda del Palacio original de Teodorico el Grande. Está en la misma finca que la Iglesia Palatina de San Apolinar Nuevo, que acabamos de ver, ocupando la manzana completa, y en ella, por el suelo de los jardines, hay innumerables restos rotos imposibles de identificar.

Un edificio que debió de ser imponente y sin igual, como se puede deducir a la vista del mosaico de San Apolinar, que hemos visto. Dicen las historiadoras especialistas Stefanía Salti y Renata Venturini, que su diseño siguió el modelo del Palacio de Constantino sobre el Bósforo, en  Constantinopla, y el del Palacio Real de Diocleciano en Spalato (Split, Croacia). Edificios de estilo romano bizantino, austeros en su exterior pero impresionantes por su arquitectura abovedada interior, lujo, calidad y belleza de sus pavimentos, columnas de mármol y pórfido, el material más deseado por su dureza y color púrpura ... y por sus mosaicos.

Palacio de Teodorico, Ravenna (Foto Nacho SM)
Palacio de Teodorico, Ravenna (Foto Nacho SM)


Solo queda una triste crujía de una construcción irreconocible pero llena de misterio, con extraños añadidos posteriores y restos murarios desmoronados, y esparcidos por los lacónicos y solitarios jardines, que siempre me encontré cerrados. Nadie se imagina lo que pudo ser esta maravilla de la arquitectura. Me atraen estas construcciones, mudas testigos de la Historia ... contribuyen a engrandecer el mito de Teodorico, un mito que yo quiero contribuir a engrandecer y reconocer en su justa medida.


Palacio de Teodorico, Ravenna (Foto Nacho SM)

Teodorico el Grande falleció el 30 de Agosto del año 526, a los 72 años de edad, dejando un impresionante reino que comprendía buena parte de lo que había sido el Imperio Romano Occidental, hoy Europa, como una sociedad organizada, próspera y de culto cristiano arriano ( sigo sin comprender ese absurdo debate trinitario). Un territorio recuperado por el Imperio Romano Oriental, apenas diez años después de su muerte, por Justiniano, coronado en Constantinopla el año 527, el cual no tenía ninguna simpatía por Teodorico, y acabó con el Reino Ostrogodo, y también con el culto arriano para imponer el catolicismo, modificando y alterando sus monumentos, borrando sus huellas heréticas por damnatio memoriae, y aprovechando los mejores materiales de su arquitectura para las nuevas grandes obras de Ravenna, como harían otros después.

Mausoleo de Teodorico

Seis años antes de su muerte, Teodorico construyó su tumba, una impresionante construcción en roca caliza de Istria, columnas de pórfido, y con numerosas esculturas. La única que nos queda, aunque muy mutilada, de la arquitectura funeraria ostrogoda.

Mausoleo de Teodorico, Ravenna (Foto Nacho SM)

Un largo paseo hasta las afueras de Ravenna, nos lleva al paraje idílico donde está el Mausoleo de Teodorico. Antiguamente fue necrópolis de los Ostrogodos, pegada al puerto de Ravenna, posteriormente, y al ser abandonado el lugar tras el Edicto de Justiniano del año 561, quedó como una zona pantanosa inundable, por su proximidad al mar. Al tener un nivel freático muy alto, los terrenos se han drenado y saneado, siendo hoy un precioso parque arqueológico. 

Como podréis imaginar poco duró el enterramiento del rey en su flamante tumba, cuyo cadáver desapareció sin dejar rastro ... hay leyendas de todo tipo sobre la desaparición, más o menos fantasiosas: que si fue una intervención de Dios, que si se lo llevó el diablo en forma de un caballo negro, que si se lo llevó Odín en su caballo blanco al paraíso de los Bárbaros, que si se lo llevaron los monjes de un monasterio próximo para destruir su cuerpo herético y borrar así las huellas de un presumible envenenamiento, etc, etc.

Mausoleo de Teodorico, Ravenna (Foto Nacho SM)
Mausoleo de Teodorico, Ravenna (Foto Nacho SM)

El paseo de acercamiento es un placer y una lección de una arquitectura que se va leyendo desde la distancia, de menos a más, hasta tocar el monumento: la integración con su entorno paisajístico, organización de volúmenes y características generales. Es como me gusta ver la Arquitectura. El Mausoleo, de 16 mt de altura, tiene dos plantas de distinta altura, la planta baja está dedicada a funciones ceremoniales o funerarias de tipo litúrgico, y la primera dedicada al enterramiento. Su color blanco es debido a la piedra caliza de Istria, Llamada Aurisina Fiorita, utilizada como material único de construcción, una roca marmórea de poca porosidad, presencia fósil de microorganismos y gran pureza.

Mausoleo de Teodorico, Ravenna (Foto Nacho SM)

Quizás en su forma general cilíndrica, Teodorico quiso emular otros monumentos funerarios de su admirada Roma: el Mausoleo de Cecilia Metela en la Vía Apia, el Mausoleo de Augusto, el de Adriano ... o quizás no, queriendo dar la imagen de una arquitectura austera, dura, poderosa, como era el pueblo ostrogodo, y como era él mismo.

La planta baja es decagonal, 10 lados. En el centro de cada lado hay un gran nicho rematado en arco de medio punto y una cornisa imposta recorre el arranque de los arcos por todo el perímetro. Se aprecia el uso de grandes sillares de caliza de Istria, perfectamente tallados a cara vista y sin juntas, colocados en seco, y según la técnica constructiva  llamada anathyrosis, en la que se pulían los bordes vistos, y los de los bordes que iban a estar en contacto entre sí, dejando rebajado, ligeramente ahuecado y sin pulir el interior de cada sillar, para colocar con grapas internas de atado. Una técnica ya trabajada en el Antiguo Egipto, generalizada en Grecia y perfeccionada en el mundo romano.

Detalle de construcción del Mausoleo de Teodorico, Ravenna (Foto Nacho SM)

La observación más cercana nos muestra una depurada técnica en el tallado perfecto de los sillares de caliza (opus quadratum) ajustándolos exactos al ángulo de las esquinas de su base decagonal. También destaca la técnica del "engatillado", o encajes en "Z" de las dovelas que componen los arcos de medio punto. Una ejecución técnica brillante, perfecta en la obra de sillería, y concebida para quedar vista sin otro material de revestimiento. La construcción como expresión estética y única de la arquitectura. El acceso al interior es a través de una puerta adintelada, que originalmente era de bronce y que fue sustraída para ser utilizada en otros edificios.

Bóveda baja. Mausoleo de Teodorico, Ravenna (Foto Nacho SM)

El espacio interior es una cella circular, y tiene casi 6 mt de altura máxima, con sus paramentos perfectamente pulidos, abriéndose cuatro grandes nichos que conforman una planta en cruz griega, lo que nos da un espesor máximo de los muros de 5 mt  y de algo más de 2 mt en los fondos de los nichos. Sus techos son de bóveda de cañón, formando bóveda de arista en el cruce central. Un espacio desnudo, sin decoración alguna, en que los sillares están cortados según las necesidades de ajuste en seco de las bóvedas. Los nichos pudieron estar destinados para alojar sarcófagos de miembros de la familia de Teodorico, urnas funerarias u ofrendas diversas.


Mausoleo de Teodorico, Ravenna (Foto Nacho SM)
Mausoleo de Teodorico, Ravenna (Foto Nacho SM)

La planta alta es sensiblemente decagonal, al igual que la baja, aunque se percibe como circular. La diferencia de espesor del muro exterior es debida al actual corredor perimetral, que antiguamente era una loggia, o pórtico con bellísimas y esbeltas columnas de pórfido, desaparecido por haber sido desmantelado, presumiblemente por los bizantinos y los carolingios, al igual que hicieron con otros monumentos civiles ostrogodos tras la muerte de Teodorico y la declaración del arrianismo como herejía, para ser reaprovechados en otras construcciones de su interés. Hoy se ven con claridad las huellas de este pórtico desaparecido.

Mausoleo de Teodorico, Ravenna (Foto Nacho SM)

En el centro de la planta alta podemos ver un magnífico sarcófago de pórfido rojo, con forma ovalada de bañera, y altorrelieves de argollas de sujección y cabezas de león. Se cree que allí reposó el cuerpo de Teodorico. 

Sarcófago de Teodorico. Mausoleo de Teodorico, Ravenna (Foto Nacho SM)
Sarcófago. Mausoleo de Teodorico, Ravenna (Foto Nacho SM)

Sobre él y en el eje vertical de la cúpula del techo, se fijó una gran cruz griega de bronce, con incrustación de gemas y piedras preciosas. Está orientada Este-Oeste y centrada en un gran clípeo, de la que solo queda su huella.

Cruz griega. Mausoleo de Teodorico, Ravenna (Foto Nacho SM)

Pero lo más llamativo y singular de esta imponente construcción es su cubierta: un gran bloque de piedra en forma de casco guerrero, que parece una cúpula rebajada de una sola pieza de roca Aurisina de caliza blanca de Istria. Tiene 11 mt de diámetro, 1 mt de espesor, y un peso estimado de 300 toneladas. Esta gigantesca pieza monolítica, que fue trasladada por mar desde la costa de Istria, dispone de 12 grandes asaderos, o espolones rectangulares utilizados para levantarla, pasando cuerdas fijadas a grandes poleas por sus agujeros, cuestión que no debió de ser nada sencilla técnicamente, y de la que no existen precedentes de la época. Una vez colocada sobre el tambor cilíndrico de la construcción, estos asaderos fueron utilizados como bases para las estatuas de bronce de los Doce Apóstoles. Sus nombres están grabados en cada una de ellas.

En principio, parece que eran el único motivo escultórico figurativo del edificio, aunque a la vista de una base soporte existente en la clave de la cúpula, no se descarta una gran escultura honorífica de Teodorico en el pináculo, posiblemente una estatua ecuestre del monarca ostrogodo.Todas las esculturas de bronce, al igual que las dos puertas de entrada de cada planta, del mismo material han desaparecido.

Mausoleo de Teodorico, Ravenna (Foto Nacho SM)

La planta superior de enterramiento está coronada por tres tambores consecutivos, claramente diferenciados que se elevan más de 2 mt: el primero es liso, y servía como apoyo y remate de la cubierta plana de la loggia o pórtico desmantelado y perdido; el segundo, más alto, también es liso y cilíndrico, mostrando una sillería con aparejo regular de piezas colocadas en seco, y dispone de perforaciones de ventilación e iluminación litúrgica interna, en forma de cruz griega de cuatro brazos iguales o de mínimas ventanas en arco, que debían de producir un sugestivo efecto lumínico en el interior; y el tercero, más sobresaliente a modo de alero sobre el que apoya la cúpula, tiene un gran friso o banda perimetral decorada con rectángulos en bajorrelieve con 9 símbolos geométricos en forma de tenazas con cabezas circulares, cuyo significado se desconoce, pero cuya iconografía se relaciona con la orfebrería ostrogoda.


Banda perimetral. Mausoleo de Teodorico, Ravenna (Foto Nacho SM)
Banda perimetral. Mausoleo de Teodorico, Ravenna (Foto Nacho SM)

Hay varias hipótesis sobre cómo era originalmente el Mausoleo de Teodorico. A pie de monumento, en los paneles explicativos, se desarrollan varias propuestas, unas influidas por los diferentes estilos históricos o por los tipos de restauración científica, y otros atendiendo a la lógica constructiva , y también al curso de la historia ...

Reconstrucción ideal del Mausoleo de Teodorico, Ravenna (Foto Nacho SM)
Reconstrucción ideal del Mausoleo de Teodorico, Ravenna (Foto Nacho SM)

Yo me quedo con la lógica constructiva de los restos del expolio posterior al Edicto de Justiniano del año 561, tal como se propone en la maqueta de la reconstrucción ideal del Museo Nacional de Ravenna, que viene a coincidir con la primera propuesta de la izquierda dibujada en el panel explicativo, y con las huellas dejadas por el curso de los acontecimientos. La planta superior tenía una loggia o pórtico cubierto con finas y esbeltas columnillas de pórfido púrpura, como material de contraste ante el monolitismo de los grandes sillares de piedra de Istria y la rotundidad de la geometría decagonal del monumento. Una construcción esmerada y virtuosa, desde el punto de vista técnico y también formal, diseñada por unos arquitectos que de bárbaros no tenían nada. 

Bárbaros o barbari, como los llamaban los bizantinos católicos, fueron por orden de importancia los siguientes: el primero Justiniano destrozando la arquitectura, pavimentos y mosaicos que hemos visto, que, hipotéticamente según mi opinión, acabaron en la grandiosa Iglesia bizantina de San Vital de Ravenna; y finalmente Carlomagno. 

El Rey y Emperador carolingio obtuvo permiso del Papa Adriano I, en un intercambio de favores, para arrancar columnas, mármoles, pavimentos, mosaicos y puertas de bronce del Palacio y Mausoleo de Teodorico el Grande, para construir su propio Palacio y Capilla Palatina en Aquisgrán, que hoy despiertan admiración en especialistas y turistas que lo visitan. Su arquitecto Eudes de Metz eligió los mejores materiales y elementos arquitectónicos, terminando de expoliar y desnudar la arquitectura ostrogoda de Ravenna para dejarla como hoy la vemos y que, incluso así, ha sido reconocida y declarada Patrimonio de la Humanidad por UNESCO en 1996.

Teodorico el Grande

La Damnatio Memoriae aplicada por Justiniano sobre Teodorico y el culto arriano, caló entre el pueblo en la Edad Media. Hoy pueden leerse terribles leyendas sobre el rey ostrogodo, pero también ha pasado a los relieves en las fachadas de las grandes basílicas posteriores como la de San Zenón en Verona (San Zeno Maggiore) donde se casaron Romeo y Julieta. En la portada se ve un hermoso relieve del s.XII, de una escena de la caza de un ciervo, por Teodorico en su caballo, símbolo del demonio en la leyenda.

Basílica de San Zenón, Verona (Foto Nacho SM)
Basílica de San Zenón, Verona (Foto Nacho SM)
Basílica de San Zenón, Verona (Foto Nacho SM)



En el bajorrelieve vemos Teodorico, montando un caballo diabólico negro al trote, persiguiendo un venado. La leyenda dice que se precipita cayendo en el cráter de Vulcano, ardiendo en el fuego destructor del inframundo. Es su final.

En un deleznable ejercicio de adoctrinamiento y lavado de cerebro, los responsables católicos practicaron unos agujeros con trépano, en el mármol, para introducir azufre en los huecos. En la Edad Media las mujeres de Verona llevaban a sus hijos más rebeldes a rozarse con las piedra para sentir así el fuerte olor del azufre, del mal ...el olor del diablo. Se aprecia el importante desgaste del mármol tras la infame práctica secular.

Basílica de San Zenón, Verona (Foto Fiorella Simoni)

Entre todos: bizantinos, católicos, francos y carolingios, han apagado la estrella de Teodorico, el gran rey del Reino Ostrogodo que trajo la paz y prosperidad a una Europa asolada por las guerras, el constructor de ciudades, de templos y fastuosos edificios de hermosos mármoles, mosaicos y columnas de pórfido, el guía de su pueblo de mujeres, hombres, niños y ancianos que buscaban ser felices en un mundo mejor y más justo, pero ha dejado una profunda huella entre los sabios de su tiempo. El mito ha ido creciendo, transmitiéndose siglo a siglo, y ha llegado hasta nuestros días.

"... y Sleipnir, el caballo gris de ocho patas, el mejor de los caballos, el caballo de Odín, Wotan, dios de la Sabiduría, la Guerra y la Muerte que nos ve desde el Trono de los Nueve Mundos, montado por la valquiria recogió el einherjer, el espíritu del Rey Teodorico para llevarlo a los campos de Valhalla, donde tiene lugar el banquete eterno entre los dioses y los hombres hasta que, guiados por Odín, Wotan, llegue el día de la Batalla del Fin del Mundo, el Ragnarök."